CAPÍTULO XXIII
EL CARACOL DE LA EXISTENCIA
Amigos míos, vamos hoy a hablar ampliamente sobre la Línea Espiral de la
Vida.
Mucho se ha dicho sobre la doctrina de la Trasmigración de las Almas,
expuesta por el Sr. Krishna en la Tierra Sagrada de los Vedas, hace unos mil
años antes de Jesucristo.
Ya en pasadas pláticas hemos expuesto todos esos procesos de la Rueda
del Samsara
Hemos dicho con entera claridad, hemos repetido hasta la saciedad, que a
cada Alma se le asignan 108 Vidas para su Auto-Realización Intima.
Incuestionablemente, aquellos que fracasan durante su ciclo de
manifestación, aquellos que no logran la Auto-Realización dentro del número de
existencias asignadas, es obvio que descienden dentro del Reino Mineral
Sumergido, al Avitchi Indostán, al Tartarus Griego, al Averno Romano.
Resulta palmario y evidente que la Involución dentro de las entrañas del
planeta en que vivimos, es terriblemente dolorosa.
Recapitular procesos animalescos, vegetaloides y mineraloides en vía
francamente degenerativa, no es ciertamente muy agradable.
Afirmamos también en nuestras pasadas pláticas que después de la Muerte
Segunda, la Esencia, eso que tenemos de Alma, reasciende evolutivamente desde
el Reino Mineral hasta el Animal Intelectual, equivocadamente llamado hombre,
pasando por las etapas Vegetal y Animal.
Sin embargo, hay en esta Ley de la Trasmigración de las Almas algo que
no hemos dicho; hemos citado la Ley del Eterno Retorno, hemos mencionado
estotra Ley conocida como Recurrencia; mas debemos aclarar que estas dos
citadas leyes se desarrollan y desenvuelven sobre la Línea Espiral de la Vida.
Esto significa que cada ciclo de manifestación se procesa en espiras o
curvas cada vez más altas, dentro de la Gran Línea Espiral del Universo.
Como quiera que esto también suele ser un poco abstracto, me veo en la
necesidad de aclarar mejor, a fin de que todos ustedes puedan comprender
profundamente la Enseñanza.
Al escaparse la Esencia después de la Muerte Segunda, al resurgir, al
salir nuevamente a la luz del Sol, obviamente transformada en Gnomo, habrá de
reiniciar un nuevo proceso evolutivo, pero dentro de una octava superior. Esto
significa que tal criatura Elemental Mineral, se hallará indudablemente dentro
del Reino Mineral con un estado de Conciencia Superior al que tenía cuando
iniciaba Evolución similar en el anterior ciclo de manifestación.
Al proseguir con estas explicaciones, no deben olvidar que cualquier
ciclo de manifestación incluye evoluciones en los Reinos Mineral, Vegetal,
Animal y Humano (en este último se nos asignan siempre 108 existencias).
Si examinamos un caracol, veremos curva sobre curva, algo semejante a
una escalera de tipo espiraloide; es evidente que cada uno de estos ciclos de
manifestación se desarrolla en curvas cada vez más altas.
Ahora os explicaréis por qué motivo existe tanta variedad de Elementales
Minerales, Vegetales, Animales, y diversos grados de inteligencia entre los
Humanoides.
Incuestionablemente, es muy grande la diferencia entre los Elementales
Minerales que por vez primera comienzan como tales, y aquellos que ya han
repetido el mismo proceso muchas veces.
Lo mismo podemos decir sobre los Elementales Vegetales y Animales, o
sobre los Humanoides.
Como quiera que los ciclos de manifestación son siempre 3.000, el último
de estos realmente se encuentra en una octava muy alta.
Aquellas Esencias que dentro de las 3.000 vueltas de la Rueca no
lograron la Maestría, se absorben en su Chispa Virginal para sumergirse
definitivamente entre el seno del Espíritu Universal de Vida...
Es notorio, palmario y evidente, que durante los ciclos de manifestación
cósmica, hemos de pasar por todas las experiencias prácticas de la vida.
Indubitablemente, cualquier Esencia que haya pasado por los 3.000 ciclos
de manifestación ha experimentado también 3.000 veces los horrores del Abismo,
y por ende, ha mejorado y adquirido Auto-Conciencia.
Así pues, tales Esencias tienen de hecho, pleno derecho a la Felicidad
Divina. Desafortunadamente, no gozarán de la Maestría; no la adquirieron y por
ello no la tienen.
Ya en pláticas anteriores dijimos que no a todas las Mónadas Divinas o
Chispas Virginales les interesa la Maestría.
Ostensiblemente, no son las Chispas Virginales o Mónadas Divinas las que
sufren, sino la Esencia, la emanación de las citadas Chispas, lo que de Alma
tenemos cada uno de nosotros.
Los dolores pasados por toda Esencia ciertamente vienen a ser bien
recompensados, porque a cambio de tantos sufrimientos se adquiere
Auto-Conciencia y Felicidad sin límites
Maestría es diferente. Nadie podría lograr el Adeptado sin los
"Tres Factores de la Revolución de la Conciencia", expresados
claramente por nuestro Señor el Cristo: "El que quiera venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame".
Negarse a sí mismo significa: Disolución del Yo. Tomar la Cruz, echarla
sobre nuestros hombros; significa: Trabajar con la Sexo-Yoga, con el Maithuna,
con la Magia Sexual. Seguir al Cristo equivale a: Sacrificarse por la
humanidad, a dar la vida para que otros vivan.
Las Chispas Virginales que no alcanzaron la Maestría durante los 3.000
Ciclos de manifestaciones, ven a los Maestros, a los Dioses, en forma similar
al modo que las hormigas ven a los Humanoides.
Dicen las tradiciones Aztecas que en el amanecer de la vida se reunieron
los Dioses allá en Teotihuacan, con el propósito de crear al Sol. Aseveran que
encendieron un gran fuego y que luego invitaron al Dios Caracol para que se
lanzara en aquella hoguera, mas éste, después de tres intentos, tuvo gran
pavor.
Los cantos sagrados aseveran, solemnemente, que el Dios Purulento, lleno
de gran valor, se lanzó al fuego.
Al ver esto el Dios Caracol imitó su ejemplo, y entonces toda la
asamblea de Dioses, silenciosos, aguardaron a ver qué sucedía.
Cuentan las leyendas que dentro del fuego vivo, brotó otra vez formado
el Purulento, convertido en el Sol que hoy en día nos ilumina.
Minutos después, en aquella hoguera resurgió el Dios Caracol convertido
en la Luna que en la noche nos ilumina.
Esto significa, queridos amigos, que si queremos transformarnos en
Dioses, en Maestros, debemos imitar al Purulento, incinerar el Ego, el Yo,
mediante el Fuego Sexual. Sólo mediante el Fuego muere el Purulento, el Mí
Mismo, el Sí Mismo.
Sólo mediante el Fuego podemos convertirnos en Dioses Solares
terriblemente Divinos.
Desafortunadamente, no a todas las Chispas Virginales les interesa la
Maestría; la mayor parte, los millones de criaturas que viven sobre la faz de
la Tierra, prefieren el "Sendero del Caracol", el "Camino
Lunar".
P- Venerable Maestro, al principio de esta importante disertación, nos
dice que al descender la Esencia a los Mundos Infiernos se van recapitulando
estados animaloides, vegetaloides y mineraloides. ¿Tendría la amabilidad de
explicarnos la palabra "recapitular"?
R- Con el mayor placer daré respuesta a la pregunta del caballero.
Quiero que ustedes, amigos míos, comprendan bien lo que es la recapitulación
animaloide, vegetaloide y mineraloide abismal.
Descender involucionando entre las entrañas del Mundo Soterrado, es
radicalmente diferente al ascenso evolutivo sobre la superficie de la Tierra.
La recapitulación animaloide en el Abismo es de tipo degenerativo,
involutivo, descendente, doloroso.
La recapitulación vegetaloide entre las entrañas de la Tierra es
espantosa; los que por tales procesos pasan, parecen más bien sombras que se
deslizan por aquí, por allá y acullá en sufrimientos inenarrables.
La recapitulación involutiva, descendente, mineral entre las entrañas
del mundo en que vivimos, es más amarga que la muerte misma; las criaturas se
fosilizan, se mineralizan y se desintegran lentamente entre tormentos
imposibles de explicar con palabras.
Después de la Muerte Segunda, la Esencia se escapa, resurge a la luz del
Sol para recapitular procesos similares en forma evolutiva, ascendente,
inocente y feliz.
He ahí pues, amigos míos, la diferencia entre recapitulaciones
Involutivas y Evolutivas.
En todo caso, todos estos infinitos procesos Involutivos y Evolutivos
son de tipo exclusivamente Lunar, y se desenvuelven claramente dentro del
Caracol Universal.
P- Maestro, nos explica usted que con cada ciclo de existencias, los
Elementales en el proceso evolutivo van despertando Conciencia, porque se van
procesando en octavas más elevadas. ¿Este despertar de Conciencia es acaso el
resultado de los sufrimientos por la Involución, o es el resultado del proceso
Ascendente?
R- Distinguido amigo, es bueno que usted entienda que la Conciencia
sufre tanto en los procesos evolutivos como en los involutivos, y que por lo
tanto, a base de tantos esfuerzos y sacrificios va despertando progresivamente.
Millones de Humanoides tienen la Conciencia profundamente dormida, mas
al entrar en el Abismo, después de las 108 existencias de cualquier ciclo de
manifestación, despiertan inevitablemente en el mal y para el mal.
Lo interesante en este caso, es que de todas maneras despiertan, aunque
sea para justificar sus errores en los Mundos Infiernos.
Cualquier Iluminado clarividente podrá evidenciar por sí mismo, el hecho
de que los Elementales Inocentes están despiertos en el sentido positivo,
evolutivo.
Vemos pues dos tipos de Conciencia despierta:
1º.- El de las criaturas inocentes de la Naturaleza.
2º.- El de los Humanoides involucionantes del Abismo.
Existe una 3ª clase de gentes despiertas: Me refiero a los Maestros, a
los Dioses, pero no es de ellos de quienes en este preciso instante nos estamos
ocupando.
Incuestionablemente, dentro de la Rueda del Samsara, girando con la
misma, existen Conciencias inocentes despiertas, y también criaturas
involucionantes abismales, despiertas en el mal y para el mal...
P- Maestro, cuando usted menciona eso de octavas más elevadas en espiras
más altas me desconcierta, porque estoy acostumbrado a pensar en octavas en
función de las notas musicales, que se relacionan con la transmutación del
Fuego Serpentino. ¿Quisiera usted aclararme esto?
R- Indudablemente, las octavas del Caracol se procesan musicalmente con
las notas Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, en forma graduativa.
Si observamos cuidadosamente una escalera espiraloide, veremos una
sucesión de curvas cada vez más altas, en forma tal que van precedidas por las
más bajas.
Esta formación, esta distribución de las curvas en la forma de cualquier
espiral, es suficiente como para comprender, que entre octava y octava existen
también pausas musicales. A cada una de estas pausas corresponde un descenso
abismal.
Las 3.000 vueltas de la Rueda resuenan pues, incesantemente como un todo
único dentro de los ritmos del Mahavan y del Chotavan que sostiene al Universo
firme en su marcha...
P- Maestro, siendo la Esencia buena ¿por qué viene a sufrir a este
mundo?
R- Amigos míos, la Esencia en sí misma está más allá del Bien y del Mal;
es absolutamente inocente, pura y sana.
Sufre la Esencia cuando queda enfrascada entre el Ego, mas disuelto
éste, la Esencia deja de sufrir.
Ciertamente, las Esencias del planeta Tierra quedaron enfrascadas entre
el Mí Mismo debido a una equivocación de los Dioses. Ya dijimos en pasadas
pláticas, que ciertos Individuos Sagrados con el propósito de darle estabilidad
a la corteza geológica de nuestro mundo, le dieron a la humanidad el Abominable
Órgano Kundartiguador.
Cuando tal órgano desapareció, quedaron las consecuencias dentro de cada
persona, y estas últimas cristalizaron convirtiéndose en el Ego, una especie de
Segunda Naturaleza dentro de la cual quedó enfrascada lamentablemente la
Esencia.
Si esa segunda naturaleza no existiera, la Esencia estaría libre y
feliz; desgraciadamente existe como resultado del Abominable Órgano
Kundartiguador.
P- Maestro, se dice que somos hijos de Dios y que Dios es perfecto.
Entonces, ¿por qué envía a sus hijos a sufrir?
R- Contesto con el mayor placer esta pregunta que sale del auditorio...
Señores y señoras, ha llegado la hora de saber que todos nosotros somos hijos
del Diablo... Por favor, les ruego que no se asusten.
Ya sabemos que el Señor Satanás o Lucifer-Prometeo es exclusivamente la
Sombra de nuestra propia Divinidad interior, proyectada dentro de nosotros
mismos para nuestro bien.
Es evidente que Lucifer es el Gran Entrenador que llevamos dentro; por
ello, el impulso sexual en el fondo, resulta luciférico.
No es pues el Diablo, como ya explicamos en pasadas pláticas, aquel
personaje fabuloso que nos presentan algunas sectas dogmáticas, sino el
instructor personal de cada cual.
Es pues la Fuerza Luciférica, la que lleva a los Humanoides al triunfo o
al fracaso, a la generación o a la regeneración.
Desde este punto de vista podemos asegurar que nosotros somos hijos del
Diablo, y esto está dicho por nuestro Señor el Cristo: "Hijos del diablo
sois", dijo el Gran Maestro, "porque si fueseis hijos de Dios, las
obras de Dios haríais". Es necesario hacernos hijos de Dios, y esto
solamente es posible con los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia;
tal como los hemos citado en esta plática.
Hijo de Dios es todo aquel que llega a la Resurrección; reflexionad pues
en estas palabras y no presumáis de Santos ni de virtuosos, porque todos
vosotros hijos del Diablo sois.
Amigos, Dios no nos manda a sufrir nunca; los sufrimientos nos los hemos
creado nosotros mismos con nuestros propios errores, y a través de sucesivos
nacimientos.
P- Maestro, si somos Hijos del Diablo, ¿quién tiene más poder sobre
nosotros, el Diablo o Dios?
R- Con el mayor gusto voy a dar respuesta a esta pregunta. Hemos dicho
que el Dragón es la Sombra del Dios Intimo de cada uno de nosotros. Resulta
evidente que cada uno de nosotros es hijo de esa Sombra, de ese Dragón, y por
ende dentro del estado actual en que nos encontramos, el Dragón nos controla
absolutamente. Así pues, desde el punto de vista relativo y circunstancial en
que nos hallamos, el Diablo tiene más poder sobre nosotros que el mismo Dios
(esto no significa que el Diablo sea más poderoso que Dios).
Cuando la Chispa Inmortal resucita en nosotros, cuando nos convirtamos
en hijos de Dios, entonces todo será diferente; por esos días habremos vencido
al Dragón.
P- Maestro, ¿qué me dice usted de los Ángeles, Bodhisattvas y Maestros
caídos? ¿Qué tienen que ver ellos con la Espiral de la Vida?
R- Distinguidos amigos, existe un momento supremo para todos los millones
de Esencias que pueblan la faz de la Tierra.
Quiero referirme en forma enfática al instante en que por primera vez
nos resolvemos a entrar por el Camino Solar, muy distinto por cierto al Sendero
Lunar.
A todos los millones o trillones de Chispas Virginales les llega en
instante preciso la hora crítica en que tienen que definirse por el Camino
Solar o por el Caracol Lunar. Cuando alguien deliberadamente escoge la Senda
del Filo de la Navaja, la suerte está echada; después de ese momento ya no hay remedio.
Aquellos que alcanzan la Maestría y que después quieren volverse atrás
para meterse por el Sendero Lunar, tendrán que pasar por eternidades espantosas
en los Mundos Infiernos, hasta conseguir, después de muchos billones o
trillones de años, la aniquilación de los Cuerpos Existenciales Superiores del
Ser y la destrucción del Ego Animal.
Esto significa que a mayor grado de Conciencia, mayor grado de
responsabilidad, y el que añade Sabiduría, añade dolor.
Incuestionablemente a los Bodhisattvas caídos, a los Ángeles negros, a
los Arcángeles tenebrosos, es decir, a las criaturas angélicas o divinales
sumergidas en el Abismo por el delito de querer tomar el Sendero Lunar después
de haberse definido plenamente por el Solar, les tocará sufrir millones de
veces más intensamente que a las gentes comunes y corrientes.
Conseguida la desintegración de Vehículos y Ego, recomenzará de todas
maneras la jornada evolutiva desde el mineral, pero con un Embrión Áureo, y por
ende con mayor Conciencia que los otros Elementales de la Naturaleza, hasta
alcanzar el estado de Humanoides.
Logrado ese objetivo, como quiera que poseen el Embrión Áureo, tales
seres habrán de volver al Sendero Solar para crear nuevamente sus Cuerpos
Existenciales Superiores, y reconquistar el estado Angélico o Arcangélico,
etc., que otrora rechazaran.
Otra es la suerte de las Chispas Virginales que jamás eligieron el
Camino Solar; éstas, convertidas en simples Elementales de la Naturaleza, se
sumergirán con su Esencia entre el Océano Universal de la Vida libre en su
movimiento.