CAPÍTULO XIII
NOVENO CIRCULO DANTESCO O DE NEPTUNO
Muy estimables amigos, reunidos esta noche nos proponemos estudiar el
Noveno Círculo Dantesco con el propósito de ahondar más en esta cuestión.
Hemos llegado a través de estas pláticas al centro mismo de la Tierra,
el cual es de una inercia espantosa, como quiera que es el núcleo mismo de
nuestro planeta.
Al llegar a esta parte, el Dante en su "Divina Comedia" cita
inusitadamente la "Lanza de Aquiles". Se nos ha dicho que tal Lanza,
si en principio hería y ocasionaba daños o amarguras, después resultaba una
verdadera bendición.
Esto viene a recordarnos claramente la "Lanza de Longinus",
con la cual el centurión romano hiriera el costado del Señor.
Esta misma "Lanza", empuñada por Parsifal, el héroe
maravilloso de la Dramática Wagneriana, vino a sanar el costado de Amfortas.
Ya en nuestros pasados textos hablamos en forma concreta sobre esta
"Arma de Eros".
Entonces dijimos que tal Asta es de tipo fálico, que sabiamente manejada
puede ser utilizada para la desintegración del Yo Pluralizado.
Es muy notorio el hecho de que el Dante mencionase precisamente a la
"LANZA DE AQUILES" en la Novena Esfera, y esto es algo que debe
hacernos meditar...
Conviene recordar que la "Pica Santa" es el emblema mismo del
Phalo, donde radica el principio de toda vida, la Electricidad Sexual
Trascendente con la cual podemos desintegrar, reducir a polvareda cósmica al Yo
Pluralizado.
Quiero en esta plática citar también al "SANTO GRIAL", aquella
Divina Copa o Cáliz Milagroso en que el Gran Kabir Jesús bebiera en la Ultima
Cena.
Es claro que tal joya es el símbolo viviente del Útero o "Yoni
Divinal" del Eterno Femenino.
Como quiera que hemos entrado en el tema de la Novena Esfera, no podíamos
olvidar en esta plática mencionar el Cáliz y la Lanza de los Grandes Misterios
Arcaicos.
En la Novena Esfera se desintegran definitivamente las criaturas
involucionantes. ¿Qué fue de Nemrod y su Torre de Babel? ¿Qué será de los
modernos fanáticos de tal Torre? En vano intentarán asaltar el Cielo con sus
cohetes: Los viajes cósmicos no le son permitidos a los Animales Intelectuales;
intentarlo es un sacrilegio. Tales viajes son exclusivos del Hombre Auténtico,
legítimo y verdadero.
Después de la Gran Catástrofe que se avecina, los bribones intelectuales
de la Torre de Babel ingresarán a los Mundos Infiernos, para reducirse a
polvareda cósmica en la Novena Esfera.
¿Qué fue de Efialto? Logró conmover a los Dioses encarnados en la
antigua Atlántida; sin embargo, se redujo a polvo en el Noveno Círculo
Dantesco.
¿Qué fue de Briareo, el de los cien brazos, viva representación
alegórica de los "Señores de la Faz Tenebrosa" que otrora poblaran la
sumergida Atlántida... En el Noveno Círculo Infernal o de Neptuno se disolvió
convirtiéndose en polvo de la Tierra.
En esta Zona Neptuniana Sumergida se reducen a cenizas los TRAIDORES...
¡Ay de Bruto, Casio y el Judas interior de cada viviente!
¿Y qué fue de ti, Alberigo de Manfredi, señor de Faensa? ¿De qué te sirvieron
tus buenas intenciones y el haber ingresado a la Orden de los "Hermanos
Gozosos"? Bien saben los Divinos y los humanos el horroroso crimen que
cometisteis. ¿No fuiste acaso tú aquel que asesinara a sus parientes en pleno
festín?
Dice la leyenda de los siglos que fingiendo reconciliarte con ellos, los
hicisteis asesinar en célebre banquete, precisamente al final, en el instante
mismo en que se servían los postres. Sin embargo, continuasteis viviendo; así
parecía a las gentes; mas en verdad ingresasteis al Noveno Círculo Infernal en
el momento mismo en que se consumara el delito. ¿Quién quedó habitando tu
cuerpo? ¿No fue acaso un demonio?
¡Ay de los traidores! ¡Ay de aquellos que cometen semejantes crímenes!
Estos son juzgados de inmediato por los Tribunales de la Justicia Objetiva y
sentenciados a muerte. Los "Verdugos Cósmicos" ejecutan la sentencia;
y tales desdichados desencarnan de inmediato, pasando al Noveno Círculo
Dantesco, aunque sus cuerpos físicos no mueran; pues sabido es que cualquier demonio
reemplazando al traidor, queda metido entre su cuerpo, con el fin de que no se
alteren los procesos kármicos de aquellas personas o familiares que en una u
otra forma, estén relacionados con tales perversas personalidades.
Aunque parezca increíble, actualmente ambulan por las calles de las
ciudades muchos "muertos vivientes", cuyos verdaderos propietarios
viven en los Mundos Infiernos.
P- Venerable Maestro, si la Esencia embotellada en el Yo Pluralizado es
la que transmigra a los Mundos Infiernos, este reemplazo del que usted nos
habla ¿significa acaso que otra Esencia toma el cuerpo del muerto viviente?
R- Amigos, repito: Cualquier demonio puede reemplazar al ex-propietario
del cuerpo. Puede darse también el caso, de que el demonio que queda dueño de
la situación, amo y señor de tal vehículo abandonado, sea uno de los demonios
menos perjudiciales que formaron parte del Ego precipitado al Averno.
Así pues, los Jueces de la Justicia Celestial condenan los delitos de
alta traición con la pena de muerte.
P- Maestro, ¿qué se entiende por delito de "alta traición"?
R- Amigos, existen muchos géneros de traición, mas algunos, tan graves,
que de hecho se pagan con pena de muerte.
Eso de invitar a tal o cual persona o personas a un banquete y luego
asesinarlos en el mismo, alegando este u otro motivo, es un crimen tan grave
que no se puede pagar en otra forma; en este caso el traidor desencarna de
inmediato y su cuerpo queda en manos de algún demonio.
Es evidente que las gentes en modo alguno se dan cuenta de lo que ha
sucedido en el fondo de la personalidad del traidor, pero a los Jueces de la
Justicia Celestial lo único que les interesa es que se cumpla la sentencia, y
eso es todo.
P- Maestro, no he entendido suficientemente lo relacionado sobre la
Esencia, pues no comprendo que el demonio que reemplaza al ex-propietario del
cuerpo del traidor tenga vida física carente de Esencia.
P- ¿Qué nos dice el Maestro G. sobre el particular?
R- El Maestro G. dice que hay muchas gentes en las calles sólo con su Personalidad,
pero carentes de Esencia. Es decir, que andan "vivos" y, sin embargo,
son "muertos".
Amigos, me viene a la memoria aquel versito que dice:
"No son muertos los que en dulce
calma,
de la paz disfrutan en la tumba fría;
muertos son los que tienen muerta el Alma
y que aún viven todavía"...
El demonio que reemplazara al dueño de un cuerpo puede ya no tener
Esencia de ninguna especie, y con esto queda aclarada completamente mi
explicación. Estos son los casos de los desalmados citados por H.P.B. en su
"Doctrina Secreta". No soy el primero en mencionar este asunto, ni
tampoco el último, mas sí soy el primero en aclararlo totalmente.
P- Venerable Maestro, ¿quisiera darme una explicación acerca de lo que
habló anteriormente, relacionado con el Verdugo Cósmico?
R- Veo aquí en el auditorio a un Misionero Gnóstico Internacional, quien
muy sinceramente ha formulado la pregunta...
Los Tribunales de la Justicia Objetiva (para diferenciarlos de la
Justicia Subjetiva de este mundo vano en que vivimos), tienen bajo su servicio
"Verdugos Cósmicos".
En estos momentos me viene a la memoria dos de ellos muy famosos que
trabajaron en el antiguo Egipto de los Faraones. Esta clase de verdugos actúan
de acuerdo con la Gran Ley, y están más allá del Bien y del Mal; tienen poder
sobre la Vida y poder sobre la Muerte...
Recuerdo con entera claridad meridiana algo insólito que me acaeció en
mi presente existencia... Después de haber concluido todos los procesos
Esotéricos-Iniciáticos, fui sometido a muchísimas pruebas, mas había una en la
cual fallaba lamentablemente. Quiero referirme en forma enfática al problema
sexual.
Por aquella época, hace ya muchísimos años, me sucedía siempre lo
inevitable: Fallaba en los momentos decisivos y me tragaba las manzanas del
Jardín de las Hespérides lamentablemente...
En el Mundo Físico guardaba la más absoluta Castidad. El desastre
siempre me sucedía fuera del cuerpo, en los Mundos Superiores; en presencia de
muchas damas inefables fracasaba.
Una y otra vez sucumbía ente los procesos impúdicos de Gundrigia,
Kundry, Salomé, la Eva Seductora de la mitología hebraica... Lo grave del caso
es que a pesar de haber salido triunfante en todas las pruebas
Esotéricas-Iniciáticas anteriores, habían venido a sucederme estos fracasos
precisamente al final de la "Montaña de la Iniciación".
Mi caso era verdaderamente lamentable, y en todas esas escenas de tipo
erótico, bajo el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, no era yo dueño de mí
mismo: Un demonio se me metía en la mente, se adueñaba de mis sentidos,
controlaba mi voluntad, y así fallaba desgraciadamente...
Yo sufría lo indecible, "la herida de Amfortas" sangraba en mi
costado y el remordimiento era espantoso...
Me sucedió que al fin un día, mortalmente herido en lo hondo de mi Alma,
clamé a mi Divina Madre Kundalini solicitando auxilio, y éste no se hizo
esperar...
Una noche cualquiera, mi madre adorable me sacó del Cuerpo Físico y me
llevó ante los Tribunales de la Justicia Objetiva.
Grande fue mi terror cuando me vi en presencia de los Jueces en el
Tribunal del Karma. Muchas gentes llenaron la Sala; había pavor en todos los
rostros y angustia en todos los corazones.
Avancé algunos pasos en la Estancia de la Verdad-Justicia, y el Juez
abrió el Libro y leyó: "Crímenes contra la Diosa Luna, aventuras de Don
Juan Tenorio, la época de los trovadores medievales y de los caballeros
andantes y de las ciudades feudales".
Luego, con voz tremenda pronunció la sentencia de muerte y ordenó al
Verdugo Cósmico, en forma imperante, que la ejecutara de inmediato.
Todavía recuerdo el indecible terror de esos instantes: Mis piernas
temblaban en el preciso momento en que el Verdugo, desenvainando su flamígera
espada, la dirigía amenazante contra mi indefensa persona.
En esos segundos que me parecieron siglos de tortura, pasaron por mi
mente todos los sacrificios por la humanidad, mis luchas por el Movimiento
Gnóstico, los libros que había escrito, etc., etc., etc., y me dije a mí mismo:
"¿Y ésta es la suerte que ahora me aguarda, tanto que sufrí por la humanidad?
¿Este es el pago que los Dioses me dan? ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!"
De pronto siento que en mi interior algo se mueve y se agita
violentamente, en tanto que el verdugo dirigía la punta de su espada hacia
mí...
Luego veo con asombro místico a un demonio lujurioso, terriblemente
perverso, que saliendo de mi cuerpo por la Espina Dorsal, toma la forma de un
caballo que relincha...
El verdugo dirige ahora su espada hacia la bestia maligna, y ésta se cae
de cabeza hacia el fondo del negro precipicio. Sus patas y cola quedan hacia
arriba, y por último, el cuerpo entero de aquella abominación espantosa penetra
totalmente bajo la epidermis del globo planetario, para perderse entre las
entrañas tenebrosas del Averno...
Así fue, amigos míos, cómo quedé libre de aquel Yo lujurioso que en la
Edad Media creara, cuando andaba como Bodhisattva caído sobre regia cabalgadura
en los empedrados caminos, que de castillo en castillo me llevaron por las
tierras de los señores feudales.
Ya libre de esa abominación de la Naturaleza, me sentí dichoso; no volví
a fallar en las pruebas sexuales, fui dueño de mí mismo y pude proseguir por la
Senda del Filo de la Navaja.
He aquí, señores y señoras, el bien tan grande que a mí me hiciera el
Verdugo Cósmico. Incuestionablemente, esta clase de seres está más allá del
Bien y del Mal, y son terriblemente Divinos.
En modo alguno quiero hacer demagogia; no pretendo por ello alabar ni
remotamente a los verdugos infames de la Justicia Subjetiva, de la justicia
terrenal, de esa vana justicia que se compra y se vende. Me estoy refiriendo
exclusivamente a Individuos Sagrados de la Justicia Objetiva, de la Justicia
Celestial, y esto es radicalmente diferente...
P- Maestro, al principio de su impresionante narración sobre los seres
que ingresan al Noveno Círculo Dantesco, se refiere a los actuales
constructores de la Torre de Babel, y mencionaba a los hombres de ciencia que
envían cohetes al espacio. ¿Quisiera aclararme de qué son culpables estos
sabios de la ciencia moderna?
R- Distinguido caballero, con el mayor gusto me apresuro a responder a
su pregunta... Viejos textos de la Sabiduría Antigua dicen que los Titanes de
la sumergida Atlántida quisieron asaltar el Cielo y fueron precipitados al
Abismo.
Quiero que ustedes, señores y señoras, se den cuenta cabal de que los
sabios del Siglo XX no son los primeros en lanzar cohetes al espacio, ni
tampoco los únicos terrícolas que hayan podido enviar astronautas a la Luna.
Nemrod y sus secuaces, los fanáticos de la Torre de Babel, habitantes de
la sumergida Atlántida, crearon mejores cohetes impulsados por energía nuclear
y enviaron hombres a la Luna.
Esto me consta a mí; lo vi, y de ello doy testimonio porque yo viví en
la Atlántida. Todavía recuerdo un aeropuerto del sumergido continente. Muchas
veces, desde un restaurante vecino ("Caravansin" o
"Asana"), vi muchas veces partir esas naves entre los gritos de
entusiasmo de las enaltecidas multitudes. ¿En qué quedó todo esto? ¿Qué fue de
los Titanes? Ahora sólo podemos hallar polvo en el Noveno Círculo Infernal...
Amigos, señoras, no olviden ustedes que el espacio es infinitamente
sagrado, y que por ende la navegación interplanetaria está controlada por Leyes
Cósmicas muy severas.
El error de estos modernos secuaces de la Torre de Babel, consiste
precisamente en su autosuficiencia. Estos ignorantes ilustrados, estos
sabihondos parten del principio equivocado de que ya son "Hombres",
no quieren darse cuenta de que aún no han llegado a la estatura de tales; son
únicamente "homúnculos racionales", "Humanoides
intelectivos".
Para ser "Hombres", se necesita haberse dado el lujo de crear
para su uso personal, un Cuerpo Astral, un Cuerpo Mental, un Cuerpo Causal.
Sólo quienes hayan creado tales Vehículos Suprasensibles, podrán encarnar
realmente a su Real Ser, que los colocaría de hecho dentro del reino de los
Hombres.
Absurdo es pues que los animales racionales abandonen el
"zoológico" (el planeta Tierra) para viajar a través del espacio
infinito.
Es pues de saber que estos sabihondos de la Torre de Babel serán
fulminados con el Rayo terrible de la Justicia Cósmica y perecerán en el Noveno
Círculo Dantesco.
Vestido con el Eidolón (Cuerpo Astral), he pasado horas enteras entre
las entrañas de la Tierra, en el mismo centro de gravedad permanente, en el
núcleo de nuestro mundo.
Es tal Región terriblemente densa, pues cada átomo de la citada zona
lleva en su vientre 864 átomos del Sagrado Sol Absoluto.
Igual número de Leyes (864) controlan a las infelices criaturas que en
proceso de franca desintegración, se encuentran en esa zona...
Caminando por allí, vi una piedra sobre la cual había una cabeza
semejante a la humana; ésta se movía muy lentamente, repitiendo mecánicamente
todo aquello que a mí se me ocurría decir. Tratábase de alguien que ya se había
mineralizado totalmente, y que incuestionablemente se estaba descomponiendo y
desintegrando, para reducirse por fin a polvareda cósmica.
Continuando mi camino entre las entrañas del mundo, sentí de pronto
sobre mis hombros como si un ente diabólico se hubiera posado sobre mí. Me
sacudí con fuerza y aquella criatura cayó entonces al suelo, un poco más
adelante...
Después, prosiguiendo por el camino solitario del Tenebroso Tartarus, en
aquellas espantosas profundidades, donde el tiempo es terriblemente largo y
tedioso, entré a un cuarto inmundo donde había una prostituta que se revolcaba
en el "Lecho de Procusto", desintegrándose lentamente. Aquella ramera
perdía dedos, brazos, piernas, lentamente, poco a poco, y copulaba
incesantemente con cuanta larva se acercara a ella...
Salí de allí, de esa horrible alcoba, terriblemente conmovido... Por
último, algo insólito sucede: Veo un par de brujas vestidas de negro, que
flotando lentamente sobre el piso se dirigen a una cocina.
Allí las arpías esas preparan sus brebajes, sus filtros, sus hechizos,
para causar daño a otras infelices del Tenebroso Tartarus...
El tiempo va pasando y yo comienzo a sentirme fastidiado en tan grosera
materialidad; anhelo entonces salir de ella, subir a la superficie de la
Tierra, volver a ver la suave luz del día...
Mi aspiración no es vana. Pronto soy auxiliado, y mi Real Ser me saca
otra vez de entre aquellos Abismos, para contemplar nuevamente las hermosas
montañas, los profundos mares, la luz del Sol y las rutilantes estrellas...
Amigos, recordad la "Ciudad de Dite", el Noveno Círculo
Infernal. Ahí exhalan su postrer aliento aquellos que han involucionado en el
tiempo...
Lucifer-Prometeo, "el Adversario", ese vil gusano que
atraviesa el corazón del mundo, tuvo el rostro más bello, aunque ahora se halla
encadenado a la roca fatal de la impotencia...
No pensemos en un Lucifer dogmático, sino en el "Lucifer
Interior" de cada cual, en aquella reflexión del Logos que se encuentra
dentro del fondo íntimo de toda persona.
Se dice que "llora con seis ojos", y este número nos invita a
la reflexión. "666" es el número de la Gran Ramera, y sumando cada
número entre sí, tenemos el resultado: 18. Continuando con nuevas adiciones
llegaríamos a la siguiente síntesis: 1 + 8 = 9, la Novena Esfera, el Noveno
Círculo Dantesco.
Lucifer es pues, esa fuerza revolucionaria que se halla en el fondo de
nuestro sistema sexual, y que sabiamente manejada puede transformarnos en
Dioses.
A aquellos que no saben manejar la Fuerza Luciférica, ¿con quiénes los
compararé? Posiblemente a los aprendices de electricidad o a los incautos, que
no teniendo tal profesión, ignorando el peligro, osan jugar con cables
eléctricos de alta tensión; indubitablemente son fulminados y precipitados al
Abismo.
El aspecto negativo de Lucifer-Prometeo nos conduce al fracaso
inevitablemente, y por ello se dice que él es "el Adversario" que
mora en el corazón del mundo. La antítesis de Lucifer, o el aspecto superior
del mismo, es el Logos Solar, el Cristo Cósmico.
Lucifer, es escalera para bajar al Averno y escalera para subir.
Comprensión es lo indispensable; recordad que nuestro lema divisa es Thelema
(Voluntad)...
Es necesario aprender a distinguir lo que es una "caída" de lo
que es una "bajada"; nosotros necesitamos bajar a la Novena Esfera
(el Sexo), para fabricar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y
disolver el Ego.
En el Noveno Círculo está el "pozo del universo", el centro de
la gravedad planetaria.
No está de más recordar que en la Novena Esfera Sumergida, tienen los
órganos creadores de la humana especie, su plena representación.
Nadie podría subir sin haberse tomado antes la molestia de bajar.
"A toda exaltación le antecede una terrible y espantosa humillación".
Bajar a la Novena Esfera es indispensable. Unos lo hacen en vida, por su
propia voluntad espontáneamente y para su Auto-Realización Intima, y otros, la
mayoría, las multitudes, lo hacen en forma inconsciente cuando descienden en el
Abismo de Perdición.
P- Venerable Maestro, quisiera que nos explicara el por qué al sexo
también se le llama la Novena Esfera. ¿Acaso guarda relación con el centro de
la Tierra?
R- Amigos, es urgente comprender que en las Dimensiones Superiores de la
Naturaleza, sumergidas bajo la epidermis de la Tierra, existe, por Ley de
Antítesis, un Noveno Círculo de Gloria, donde los Iniciados de la Fraternidad
Universal Blanca pueden ver en forma concreta, trazado el signo del infinito,
el Santo Ocho, colocado éste horizontalmente. Quienes han estudiado la Kábala
Esotérica conocen muy bien el significado íntimo de esta mágica figura.
El extremo superior de tal signo simboliza el cerebro; el extremo
inferior alegoriza el sexo, y el centro de esta magnífica figura es el atómico
punto donde gravitan las Nueve Regiones Sumergidas. He ahí pues, el cerebro,
corazón y sexo del genio planetario...
La lucha es terrible: Cerebro contra sexo; sexo contra cerebro. Cuando
el sexo vence al cerebro, cuando queda sin control alguno, somos precipitados
de cabeza al Abismo. Cuando el cerebro y el sexo se equilibran mutuamente, nos
Auto-Realizamos íntimamente.
Todas las criaturas que existen sobre la faz de la Tierra han sido
creadas de acuerdo con este Santo Símbolo del Infinito; ahora os explicaréis,
pues, por qué el sexo se corresponde con la Novena Esfera.
Nueve meses permanece la criatura entre el vientre materno. Nueve Edades
estuvo la humanidad metida dentro del vientre de la Gran Naturaleza, Rea,
Cibeles, etc., etc., etc. Con esto creo muy seriamente haber dado respuesta a
la pregunta del caballero.
P- Venerable Maestro, quisiera saber cómo sale a la luz del Sol la
Esencia, una vez que el Ego ha sido reducido a polvareda cósmica en este Noveno
Círculo del centro de nuestro planeta.
R- Volvamos ahora pues, a las cuestiones de las Dimensiones Infernales o
Infra-dimensionales de la Naturaleza, después de haber hablado sobre el Signo
del Infinito y las Dimensiones Superiores de la Naturaleza.
Después de exhalarse el postrer aliento en esa región donde se encuentra
el "Trono de Dite", la Esencia, el Material Psíquico, aquello que
tenemos de Alma, queda libre, sin Ego, pues, como ya dijimos, este último se
reduce a polvareda cósmica.
Emancipada la Esencia, asume una hermosísima figura infantil llena de
radiante belleza. Este es el instante solemne en que los Devas de la Naturaleza
examinan la Esencia liberada.
Después de haber ellos comprobado hasta la saciedad que ya no posee
ningún Elemento Subjetivo, infrahumano, le conceden boleta (documento) de
libertad. Quiero decir con esto que otorgan al Alma la dicha de la
Liberación...
Instantes felices son aquellos en que el Alma del fallecido penetra por
ciertas "puertas atómicas" luminosas que le permiten de inmediato la
salida a la luz del Sol.
Ya libre la criatura sobre la epidermis de nuestro mundo, reinicia una nueva
Evolución. Entonces se convierte en Gnomo o Pigmeo del Reino Mineral;
proseguirá más tarde su Evolución ascendiendo por las escalas Vegetal y Animal
hasta reconquistar en un lejano día, el estado de Humanoide Intelectual que
otrora se perdiera.
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