CAPÍTULO IV
MONADAS Y ESENCIAS
Queridos amigos: Nuevamente estamos
reunidos aquí, en este lugar, para platicar detenidamente sobre las distintas
causas que conducen a los "Humanoides Intelectuales" por el camino
involutivo, descendente, hacia las Regiones Infernales.
Incuestionablemente, millones de criaturas involutivas, descendentes,
están en estos instantes atravesando el Aqueronte para ingresar en el Averno.
Oleadas de Humanoides, después de completar el ciclo de existencias en
el Mundo Físico Tridimensional de Euclides, dejan de tomar humanos cuerpos para
sumergirse definitivamente en el Reino Mineral.
Ciertamente, el mal del mundo, por monstruoso que éste sea, tiene un
dique, un límite definido.
¿Qué sería del Universo si no existiese un obstáculo infranqueable para
el mal?
Obviamente, este último se desarrollaría infinitamente hasta reinar
soberano en todas las Esferas.
Cabe aquí destacar, con entera claridad meridiana, la tremenda realidad
de las 108 existencias que se le asignan a toda Esencia viviente, a todo
Principio Anímico Divinal.
Viene esto a recordarnos las 108 cuentas del collar del Budha, y las 108
vueltas que el Brahmán indostánico hace alrededor de la Vaca Sagrada. Es
indubitable que con la última de éstas, finaliza su rito diario; entonces
introduce la punta de la cola, del consabido animal alegórico, dentro del vaso
de agua que va a beber.
Entendido todo esto podemos proseguir: Es obvio que la Divina Madre
Kundalini, la "Serpiente Ígnea de nuestros Mágicos Poderes", intenta
lograr nuestra Autorrealización Intima durante el curso de las 108 existencias
que a cada uno de nosotros nos son asignadas. Ostensiblemente, dentro de tal
ciclo de vidas sucesivas, tenemos innumerables oportunidades para la
Auto-Realización; aprovecharlas es lo indicado. Desafortunadamente, nosotros
reincidimos en el error incesantemente, y el resultado, al fin, suele ser el
fracaso.
Resulta palmario y evidente que no todos los seres humanos quieren
hollar la senda que ha de conducirlos a la Liberación Final.
Los distintos Mensajeros que vienen de lo alto, Profetas, Avataras,
Grandes Apóstoles, han querido siempre señalarnos con precisión exacta la
rocallosa senda que conduce a la auténtica y legítima Felicidad.
Desgraciadamente, las gentes nada quieren con la Sabiduría Divina, han
encarcelado a los Maestros, han asesinado a los Avataras, se han bañado con la
sangre de los justos, odian mortalmente todo lo que tenga sabor a Divinidad.
Sin embargo, todos como Pilatos se lavan las manos; se creen santos,
suponen que marchan por el Camino de Perfección.
No podemos negar el hecho contundente y definitivo de que existen
millones de equivocados sinceros, que muy honradamente presumen de virtuosos y
piensan de sí mismos lo mejor.
En el Tartarus viven Anacoretas de toda
especie, místicos equivocados, sublimes faquires, sacerdotes de muchos cultos,
penitentes de toda especie, que todo aceptarían menos la tremenda verdad de que
están perdidos y que marchan por el camino de la maldad.
Con justa razón dijo el Gran Kabir Jesús: "De mil que me buscan uno me encuentra, de mil que me encuentran
uno me sigue, de mil que me siguen uno es mío".
El "Bhagavad-Gita" dice textualmente lo siguiente: "Entre miles de hombres, tal vez uno
intente llegar a la perfección; entre los que lo intenten, posiblemente uno
logre la perfección, y entre los perfectos, quizá uno me conoce
perfectamente".
Jesús, el Gran Kabir, pone énfasis en la dificultad para entrar al
Reino: "Mas ¡ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el Reino de los Cielos delante
de los hombres; pues no entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están
entrando. ¡Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las
casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto
recibiréis mayor condenación".
Refiriéndose el Gran Kabir Jesús a tantos falsos apóstoles que andan por
ahí fundando diversas sectas que jamás conducirían a la Liberación Final, dice:
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorréis mar y
tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, lo hacéis dos veces más hijo
del infierno que vosotros".
Lo grave, distinguidos amigos, nobles hermanos, respetables damas, es
que aquellos que están perdidos, los equivocados sinceros, piensan siempre que
van muy bien.
¿Cómo hacerles comprender a las gentes que van mal? ¿Cómo hacerles
entender que el camino que conduce al Abismo está empedrado con buenas
intenciones? ¿En qué forma podría demostrarles a las gentes de Conciencia
dormida que la secta a la cual pertenecen, o la escuela tenebrosa a la cual se
han afiliado, han de conducirlos al Abismo y a la "Muerte Segunda"?
Es incuestionable que nadie piensa de su secta lo peor. Todos están
convencidos con las palabras de los ciegos, guías de ciegos...
Ciertamente, y en nombre de la verdad, hemos de decir con gran
franqueza, que sólo Despertando Conciencia podremos ver el Camino angosto,
estrecho y difícil que conduce a la Luz.
¿Cómo podrían ver la Senda aquellos que duermen? ¿Acaso la mente podría
descubrir la Verdad?
Escrito está con palabras de oro en el Gran Libro de la Vida Universal,
que la mente no puede reconocer lo que jamás ha conocido.
¿Creéis vosotros acaso que la mente ha conocido alguna vez eso que es lo
Real, la Verdad?
Es ostensible que el entendimiento va de lo conocido a lo desconocido,
se mueve dentro de un círculo vicioso, y sucede que la Verdad es lo desconocido
de instante en instante.
Os ruego, queridos hermanos, nobles amigos, distinguidas damas, que
reflexionéis un poco.
La mente puede aceptar o rechazar lo que quiera, creer o dudar, etc.,
etc., etc., pero jamás podrá conocer lo Real.
Observad cuidadosamente lo que sucede en los distintos rincones del
mundo. Es ostensible que por doquiera circulan los Libros Sagrados y ellos
sirven de fundamento a muchos cultos religiosos.
Sin embargo, ¿quién entiende los conceptos de contenido de esos libros?
¿Quién tiene plena Conciencia de lo que en cada versículo está escrito? Las
multitudes sólo se limitan a creer o a negar, y eso es todo.
Como prueba de esto que estoy afirmando, ved cuantas sectas se han
formado con los versículos maravillosos de los Cuatro Evangelios Cristianos.
Si los devotos tuvieran plena Conciencia del Crístico Evangelio
predicado por el Gran Kabir Jesús, es obvio que no existirían tantas sectas; en
verdad sólo habría una sola Religión Crística de tipo cósmico, universal. Sin
embargo, los creyentes no logran ponerse de acuerdo porque tienen la Conciencia
dormida; nada saben, nada les consta, nunca han platicado personalmente con un
Ángel, jamás han entrado consciente y positivamente en las Regiones Celestes;
andan porque otros andan, comen porque otros comen, dicen lo que otros dicen y
así marchan desde la cuna hasta el sepulcro con una venda en los ojos.
Desgraciadamente, el tiempo pasa con rapidez que aterra, se acaba el
ciclo de existencias humanas, y por último, convencidos los devotos de que van
por el Camino Recto, ingresan en la Morada horrible de Plutón, donde
"solamente se escucha el llanto y el crujir de dientes"...
El descenso de las oleadas humanas en el interior del organismo
planetario, se realiza bajando por las escalas Animal y Vegetal, hasta ingresar
definitivamente al estado Mineral, en el centro mismo del planeta Tierra.
Quiero que sepáis, quiero que comprendáis, que es en el centro mismo de
este planeta donde millonadas de Humanoides pasan por esa Muerte Segunda de la
que hablara el "Apocalipsis" de San Juan.
Es evidente que la destrucción del Sí Mismo, la aniquilación del Ego, la
disolución del Sí Mismo, en las Regiones Sumergidas del Averno, es
absolutamente indispensable para la destrucción del mal dentro de cada uno de
nosotros.
Obviamente, sólo mediante la Muerte del Ego, se hace posible la
liberación de la Esencia, entonces ésta resurge, sale a la superficie
planetaria, a la luz del Sol, para reiniciar un nuevo proceso evolutivo dentro
de la Rueda Dolorosa del Samsara.
El re-ascenso se verifica siempre atravesando los estados Mineral,
Vegetal y Animal, hasta reconquistar el estado de Humanoide que otrora se
perdiera.
Es claro que con el reingreso a este estado, nuevamente se nos asignan
otra vez 108 existencias que si no las aprovechamos debidamente, nos conducirán
por el camino descendente, de regreso al Averno. En todo caso, queridos
hermanos, nobles damas que me escuchan, es bueno que sepáis que a toda Esencia,
que a toda Alma, se le asignan siempre 3.000 de estos Ciclos de Manifestación
Cósmica.
Quienes fracasan definitivamente, quienes no saben aprovechar las
innumerables oportunidades que estos 3.000 períodos nos deparan, nos confieren,
quedarán para siempre excluidos de la Maestría. En este último caso, aquella
Chispa Inmortal que todos llevamos dentro, la MONADA sublime, recoge su
Esencia, es decir, sus Principios Anímicos, se la absorbe en sí misma y se
sumerge luego en el Espíritu Universal de Vida para siempre.
Así pues, las Mónadas sin Maestría, aquellas que no lo lograron o no la
quisieron definitivamente, quedaron excluidas de toda escala jerárquica.
Aclaro: No todas las Chispas Inmortales, no todas las Mónadas sublimes quieren
la Maestría.
Cuando alguna Mónada, cuando alguna Chispa Divinal quiere de verdad
alcanzar el sublime estado de "Mónada-Maestro", es indubitable que
trabaja entonces a su Esencia, a su Alma, despertando en esta Alma infinitos
anhelos de Espiritualidad Trascendente.
P- Querido Maestro, por todo lo que usted acaba de exponer parece ser,
si no me equivoco, que eso es precisamente lo que quiso decir el Señor Krishna
cuando habló de la "Trasmigración de las Almas", y también el Maestro
Pitágoras cuando se refirió a la "Metempsicosis". ¿Es esto así?
R- Escucho la palabra del caballero que hizo la pregunta y es claro que
me apresuro a responderla...
Amigos, señoras: Ciertamente esto que estoy afirmando esta noche, tiene
documentación en la India y en Grecia. La primera con la maravillosa doctrina
expuesta por aquel antiguo Avatara Indostán llamado Krishna, y en la segunda,
la doctrina de Pitágoras.
Obviamente la "Metempsicosis" de aquel gran filósofo griego y
la doctrina de la "Trasmigración de las Almas" enseñada por el
Avatara Hindú, son idénticas en la forma y en el fondo. Desafortunadamente, las
gentes tergiversan la enseñanza y por último la rechazan en forma arbitraria.
P- Preclaro Maestro, lo que no comprendo es la razón por la cual
distinguidas figuras reconocidas como Maestros, tales como la Señora H.P.B. y
Charles Leadbeater, al igual que Annie Besant, fundadores de la Sociedad
Teosófica y personas con facultades de Clarividencia, Clariaudiencia y otros
poderes, nunca repararon en los hechos que tanto el Gran Kabir Jesús como
Krishna, Pitágoras y usted, Maestro Samael, han enseñado, sino por el
contrario, han preconizado en sendos tratados de gran reconocimiento en el
mundo de las escuelas pseudo-esotéricas, que el hombre inexorablemente camina
por la vía ascendente de la Evolución, hasta que algún día, en el decorrer de
los tiempos, llega a la Perfección y a ser Uno con el Padre. ¿Puede explicarnos
tal incongruencia?
R- Escucho a un señor que hace una pregunta muy importante, y es
incuestionable que me apresuro a responderle en la mejor forma.
Ciertamente, las Leyes de la Evolución y de la Involución, trabajan en
forma armoniosa y coordinada en toda la Naturaleza.
Es indubitable que "a toda subida le sucede una bajada", a
todo ascenso un descenso; sería pues absurdo suponer que la Ley de la Evolución
fuese algo diferente.
Si ascendemos por una montaña, indudablemente llegaremos a la cima;
después habremos de descender. Así es la Ley de la Evolución y de la
Involución, mis queridos hermanos...
Estas dos grandes Leyes constituyen el Eje Mecánico de toda la
Naturaleza; si cualquiera de estas dos Leyes dejase de funcionar, siquiera un
momento, se paralizarían de hecho todos los mecanismos naturales.
Hay Evolución en el grano que germina, crece y se desarrolla; existe
Involución en el vegetal que se marchita y muere.
Hay Evolución en la criatura que se desarrolla dentro del vientre
materno, en el niño que nace, en el adolescente, en el joven. Existe Involución
en aquel que envejece y muere.
Los procesos Evolutivos e Involutivos se hallan completamente ordenados
dentro de esta Gran Creación.
Desgraciadamente, aquellos que se han embotellado en el "Dogma de
la Evolución", no son ya capaces de comprender los infinitos procesos
destructivos y decadentes de todo lo que es, de todo lo que ha sido y de todo
lo que será.
Ni la Evolución, ni la Involución, podrán llevarnos jamás a la
Auto-Realización Intima del Ser.
Si nosotros de verdad queremos liberarnos, si en forma seria anhelamos
la Auténtica Felicidad, necesitamos en forma urgente e inaplazable meternos por
la "Senda de la Revolución de la Conciencia".
No está de más enfatizar la idea trascendental y trascendente, de que no
es posible llegar a la Gran Realidad mientras giremos incesantemente con la
Rueda del Samsara.
¿De qué sirve, señores y señoras, retornar incesantemente a este Valle
de Lágrimas, evolucionar e involucionar constantemente y bajar una y otra vez a
los Mundos Infiernos?
Es nuestro deber Despertar Conciencia para ver el camino que ha de
conducirnos, con precisión absoluta, a la Liberación Final...
Incuestionablemente, muchas preclaras inteligencias del saber oculto,
transmitieron a la humanidad a finales del siglo pasado y principios del
presente, una enseñanza elemental, sencilla.
Es claro que tales personas sólo se propusieron enseñar públicamente las
primeras letras de la "Doctrina Secreta". Entonces no se detuvieron
demasiado en el análisis de las Leyes Evolutivas e Involutivas.
Ya Rudolf Steiner en 1912, aseveró que "ellos, los iniciados de
aquella época, sólo habían entregado una enseñanza incipiente, elemental, pero
que más tarde se daría a la humanidad una Doctrina Esotérica Superior de orden
trascendental".
Ahora nosotros estamos entregando este tipo de Doctrina Esotérica
Superior.
Es pues indispensable no condenar o criticar a aquellos que en el pasado
trabajaron en alguna forma por la humanidad. Ellos hicieron lo que pudieron;
ahora debemos nosotros dilucidar y aclarar...
P- Maestro, usted decía que algunas Mónadas tienen interés en
Auto-Realizarse y otras no, a pesar de que todas emanan del Absoluto. Yo
conceptuaba que todas tenían el deber de buscar su Auto-Realización. ¿Podría
explicarme un poco más sobre esto?
R- Escucho la palabra de un joven y con el mayor gusto voy a responder:
Ante todo amigos, quiero que comprendáis que Lo Divinal, Dios, el Espíritu
Universal de Vida, no es dictatorial.
Si eso que es lo Real, si eso que es la Verdad, si eso que no es del
tiempo, fuese de tipo dictatorial, ¿qué suerte podríamos nosotros aguardar?
Amigos, Dios respeta asimismo, su propia libertad. Con esto quiero
decirles que dentro del seno de lo Divinal, no existen dictaduras. Toda Chispa
Virginal, toda Mónada, tiene plena libertad para aceptar o rechazar la
Maestría. ¿Entendido?
P- Con esto que nos acaba de explicar, Maestro, ¿podríamos decir que la
Mónada es responsable de que la Esencia vaya al Infierno?
R- Veo en el auditorio a una dama que con toda sinceridad me ha hecho
una pregunta, y es evidente que me alegra responderle. Señores y señoras,
cuando una Mónada Divinal quiere la Maestría, es ostensible que lo logra
trabajando incesantemente a la Esencia desde adentro, desde lo más profundo.
Resulta palmario y manifiesto que si la Mónada no está interesada por la
Maestría, jamás despertará, en la Esencia incorporada, ninguna aspiración
íntima. Obviamente, en este caso, la Esencia desprovista de todo anhelo,
enfrascada en el Ego, embutida entre el Mí Mismo, ingresará a los Mundos
Infiernos. Así pues, respondo en forma enfática diciendo: La Mónada sí es
culpable del fracaso de toda Esencia...
Si la Mónada trabajara a la Esencia realmente, profundamente, es
incuestionable que ésta última jamás descendería fracasada al Tartarus.
P- Maestro, me aterra pensar que tuviera mi Esencia que pasarse en un
sufrimiento durante 108 vidas multiplicadas por 3.000, o sea, 324.000
existencias humanas, para que al final de cuentas, llegue a vivir en el
Absoluto en forma de una Mónada fracasada, o sea, sin Auto-Realización. En
estas circunstancias, bien vale la pena hacer todos los esfuerzos y sacrificios
posibles por Auto-Realizarse por más sufrimientos que esto implique, ya que no
son absolutamente nada en comparación con los que la Naturaleza me impondrá si
escojo el camino del fracaso, ¿no lo cree usted así?
R- Distinguido señor, gran amigo, permítaseme decirle en forma enfática,
que toda Chispa Divinal, que toda Mónada, puede elegir el camino.
Es indubitable que en el espacio infinito existen trillonadas de Mónadas
absolutamente inocentes, más allá del Bien y del Mal.
Muchas de éstas intentaron lograr la Maestría; desafortunadamente
fracasaron. Millonadas de otras jamás quisieron la Maestría. Ahora, sumergidas
entre el seno del Espíritu Universal de Vida, gozan de la Auténtica Felicidad
Divina porque son destellos de la Divinidad; desafortunadamente no poseen la
Maestría.
El caballero que hace la pregunta es claro que tiene enormes
inquietudes. Esto se debe a que su Mónada Interior lo anima y lo trabaja
incesantemente. Su deber es, pues, marchar con firmeza por la "Senda del
Filo de la Navaja" hasta lograr la Auto-Realización Intima del Ser.
P- Maestro, ¿se debe a esto que a muchas personas que se les habla de
las Enseñanzas Gnósticas, a pesar de que captan perfectamente lo que les
explicamos, no se deciden a seguir por el Camino de la "Revolución de la
Conciencia"? ¿Quiere decir que su Mónada no las trabaja para que sigan por
el Camino de la Auto-Realización?
R- Al joven que hace la pregunta, voy a responderle...
Necesitamos reflexión profunda para enfocar esta cuestión desde diversos
ángulos. Sucede que a muchas Mónadas les agrada marchar lentamente con el
riesgo de que sus Esencias fracasen en cada ciclo de humanas existencias. Otras
prefieren trabajar a sus Esencias en forma intermitente, de cuando en cuando, y
por último, tenemos Mónadas que definitivamente no trabajan a su Esencia jamás.
Es pues, éste el motivo por el cual no todas las personas que escuchan
la enseñanza la aceptan realmente. Sin embargo, es conveniente saber que
alguien que, por ejemplo, en la presente existencia no aceptase el Evangelio de
la Nueva Era de Acuarius, podría aceptarlo en vidas subsiguientes, siempre y
cuando no haya llegado todavía a las 108.
P- Maestro, estas Mónadas que jamás están interesadas por trabajar a su
Esencia, ¿pertenecen nada más al planeta Tierra o también existen en otros
planetas?
R- Joven, amigo, recordad la Ley de las Analogías Filosóficas, la Ley de
las Correspondencias y de la Numerología: "Tal como es arriba, es
abajo"...
La Tierra no es el único planeta habitado del espacio estrellado; la
pluralidad de los mundos habitados es una tremenda realidad. Esto nos invita a
comprender que las Mónadas de otros planetas, también gozan de plena libertad
para aceptar o rechazar la Maestría.
Personalidad, es diferente. Con esto quiero decir en forma enfática lo
siguiente: No todas la Humanas Personalidades existentes en los otros mundos
habitados del espacio infinito, han caído tan bajo como nosotros, los
habitantes de la Tierra.
Amigos, en las diversas Esferas del Infinito existen humanidades
planetarias maravillosas, que marchan de acuerdo con las Grandes Leyes
Cósmicas, empero, repito, no todas las Mónadas quieren la Maestría.
Infiernos existen en todos los mundos, en todas las galaxias, mas no
todos los Infiernos Planetarios están habitados.
El Sol, por ejemplo, es un astro maravilloso que con su luz ilumina a
todos los planetas del Sistema Solar de Ors. Resulta interesante saber que los
Mundos Infiernos del Astro Rey, están completamente limpios. Obviamente en este
brillante Sol no es posible encontrar fracasos cósmicos; ninguno de sus
habitantes marchan en la Involución Sumergida; las criaturas que viven en el
Astro Rey son completamente Divinas, Espíritus Solares.
Es conveniente no olvidar que cualquier unidad cósmica que surge a la
vida, posee inevitablemente un Reino Mineral Sumergido entre las
Infradimensiones naturales.
Existen mundos cuyo Reino Mineral Sumergido está densamente poblado,
entre ellos nuestro planeta Tierra; esto indica, señala, el fracaso de muchas
Mónadas.
Necesitamos, sin embargo, ahondar un poco más en esta cuestión y
entender con plena claridad, que el descenso de cualquier Esencia a la Morada
horripilante de Plutón, no siempre significa fracaso definitivo.
Es ostensible que el fracaso final, sólo es para las Esencias, para las
Mónadas que no lograron la Auto-Realización Intima en 3.000 ciclos o períodos
de existencias, mejor dijéramos, en 3.000 vueltas de la Rueda del Samsara, pues
al llegar a la última de éstas, como ya he dicho tantas veces, las puertas se
cierran...
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